La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) del Ministerio de Salud (DOH) reiteró que mantiene una vigilancia constante sobre los juguetes vendidos en el país para asegurar que no contienen productos químicos tóxicos, como plomo, para los niños.
El comunicado sigue a la difusión el martes pasado de los resultados de una investigación de la Coalición de Residuos Ecológicos que señala que seis de once juguetes analizados contienen altos niveles de plomo en su pintura, lo que llevó a la FDA a anunciar la prohibición de su comercialización.
En su comunicado, la jefa en funciones de la FDA, Suzette Lazo, explica que la agencia tiene una Orden Administrativa para regular las expediciones de los ‘Permisos para Operar’ a los que fabrican, importan y distribuyen juguetes, y que es necesario cumplir estrictamente esas regulaciones.
Para comprobar que los establecimientos cumplen las normativas, la FDA realiza inspecciones regulares, acompañadas de compras rutinarias y anónimas en tiendas elegidas al azar. Los juguetes adquiridos son analizados para detectar elemenots químicos tóxicos. La FDA comprueba también los juguetes por la seguridad de sus mecanismos y características físicas o la inflamabilidad. Los productos que no cumplen los requisitos mínimos son retirados y destruidos.
También, la FDA requiere a los fabricantes y vendedores que etiqueten sus productos de manera visible, legible y clara, con información de la edad mínima de los que pueden jugar con sus productos. Las advertencias tienen que ser escritos tanto en inglés como en filipino.
Lazo recomendó a los padres que en la compra de juguetes para sus niños:
- Comprueben las etiquetas en el embalaje y observen las advertencias.
- Se aseguren de que los juguetes son aptos para la edad de los niños y sean utilizados bajo la vigilancia de un adulto.
- Desechen el embalaje de plástico correctamente.
- Para los niños menores de tres años, eviten los juguetes pequeños, con bordes afilados, los que se rompen fácilmente y los que tienen partes eléctricas.








