
Difícil de mantener fuera de la fábrica de hielo, incluso en el habitualmente fresco entorno de Baguio
La agencia meteorologica de Filipinas, PAGASA ha comentado ante los medios del país la anomalía térmica que durante los meses de diciembre y lo que llevamos de enero se está registrando en la ciudad de Baguio, enclave de la isla de Luzón situado a 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar.
Siendo los meses más frios del año junto al mes de febrero, la temperatura mínima se ha mantenido por encima de los once grados cuando lo habitual es que a estas alturas se hubiesen medido mínimas nocturnas por debajo de diez grados.
Estas temperaturas pueden deslizarse incluso hasta los ocho grados centígrados durante los periodos en los que las nevadas en los alrededores de Pekín (China) son copiosas. De esta forma, PAGASA revela la relación que existe entre el frío invernal en areas del continente situadas hacia el noroeste y la circulación de vientos de tierra a mar.
Esos vientos, tal y como ocurre en otras regiones del planeta, pueden trasladar una parte del frío continental hacia zonas tropicales. No obstante para que el efecto se aprecie con claridad es necesario una altitud sobre el nivel del mar como la que disfruta Baguio.
Construida con un sentido práctico más que notable por los estadounidenses a comienzos del siglo XX para tener una alternativa al calor tropical no demasiado lejos de Manila, Baguio, con unos 300.000 habitantes es el único lugar urbano de Filipinas en el que vestir de manga corta puede no ser suficiente. Especialmente durante las noches de diciembre, enero y febrero.
No obstante, el calentamiento global del planeta puede modificar esta realidad. El meteorólogo de PAGASA Efren Galate ha relacionado en declaraciones a la prensa filipina estas mínimas tan suaves en Baguio y la propia ausencia de nevadas en Pekín con el cambio climatico.







