En relación al debate que cada cierto tiempo aflora en el sistema educativo público de Filipinas sobre la conveniencia o no de sincronizar el calendario con el que se aplica en Europa y otras regiones, la presidenta de la Comisión de Educación Superior (CHED) Patricia Licuanan ha descartado que esta agencia vaya a promover un desplazamiento de las vacaciones a los meses de julio y agosto.
El argumento dado es que el cambio del periodo lectivo no protegería a los estudiantes de los periodos en los que se registran lluvias intensas e inundaciones ya que estos fenómenos también se producen en los meses de septiembre, octubre y noviembre.
En declaraciones hechas al periódico The Philippine Star Patricia Licuanan añadió que la celebración de clases durante los meses de abril y mayo incrementaría los costos al ser los meses en los que se producen las temperaturas más altas y también los mayores consumos de electricidad por las instalaciones de aire acondicionado.
Las recientes inundaciones sufridas en Metro Manila causadas por lluvias no asociadas a ningún tifón han reabierto el debate acerca de la forma de evitar las interrupciones forzosas de clases, tal y como ha ocurrido.
La solución no parece sencilla ya que la agencia de meteorología de Filipinas, PAGASA ha indicado que los fenómenos más destructivos parecen desplazarse hacia los meses comprendidos entre septiembre y diciembre. Por otro lado algunos políticos han expresado sus dudas acerca de que sea bueno mantener a los estudiantes en las aulas durante los días más calurosos del año.








