Ventura de los Reyes, el puente en el año 1812 entre Filipinas y España

Calle de Vigan dedidcada a Ventura de los Reyes

La ciudad de Cádiz ocupa el tramo final de un istmo que se introduce en la bahía del mismo nombre. Durante el fin de semana que incluye al lunes 19 de marzo, que ha sido declarado día de fiesta local, la mayor parte de sus 130.000 habitantes disfruta en sus calles de los actos organizados para recordar el bicentenario de “su” constitución. Durante el resto del año la ciudad defiende su aspiración a estar mejor comunicada con el territorio peninsular a través de un gran puente sobre una parte de la bahía. La crisis económica que envuelve a la mayor parte de Europa está alargando la obra bastante más tiempo de lo previsto.

El estado de las comunicaciones a comienzos del siglo XIX también es un factor decisivo en el análisis de los efectos que de la obra de los constitucionalistas reunidos en Cádiz tuvo en Filipinas. Tras numerosas sesiones desarrolladas en la Real Isla de León (hoy llamada San Fernando) y en Cádiz la primera constitución de la historia política de España pudo ser proclamada el 19 de marzo de 1812. El texto fue jurado en la catedral en Manila el 18 de abril de 1813. Durante 19 meses todo lo relacionado con el nuevo sistema político pensado inicialmente para superar el absolutismo monárquico del XVIII fue un cúmulo de rumores alimentados ocasionalmente por países que disputaban a España la hegemonía política y comercial asentada desde el año 1566 a través del Galeón de Manila.

Siguiendo la investigación histórica realizada por María Lourdes Díaz-Trechuelo las noticias referidas a la necesidad de designar a un diputado que representase a Filipinas en la asamblea constituyente llegan al archipiélago el 6 de octubre de 1809, ocho meses y medio después de haberse producido. Estos retrasos impidieron que se siguiera el proceso de elección previsto inicialmente. Los debates constitucionales comienzan en San Fernando el 24 de septiembre de 1810 con la “representación supletoria” de Filipinas: dos residentes en la península originarios del país. Fueron Pedro Pérez de Tagle, Marqués de las Salinas, de familia criolla y oficial del cuerpo de Reales Guardias Españolas y José Couto cuya participación en el experimento político fue testimonial por su brevedad motivada a su vez por su delicado estado de salud.

Hubo que esperar hasta el 6 de diciembre de 1811, con la obra constitucional ya casi elaborada para tener en la asamblea a una persona llegada ex profeso desde el puerto de Manila. Fue el vigueño Ventura de los Reyes. Como era obvio el antiguo militar, convertido después en próspero comerciante y también en intrépido viajero (cuando llegó al puerto de Cádiz tenía 70 años) expuso las dificultades  tanto de elegir a los representantes de las islas por la incomunicación interior que éstas padecían como de llegar a tiempo a las sesiones de las nuevas Cortes. Aunque llegó a proponer elecciones especiales para Filipinas, la propuesta no salió finalmente adelante.

La investigadora Alicia Castellanos Escudier concreta estas intenciones y, también, la huella dejada por Ventura de los Reyes en algo más de tres meses, los que separan el 6 de diciembre de 1811 del 18 de marzo de 1812, momento en el que pudo firmar la Constitución que se proclamó al día siguiente por las calles de Cádiz entre gritos de ‘Viva la Pepa’ según recoge la tradición que ha llegado a nuestros días. En aquella época los comerciantes asentados en puertos como los de Cebú y la propia Manila percibían que el monopolio de comercio entre el archipiélago y España vía Acapulco no había contribuido a generar riqueza ni desarrollo. La supresión del Galeón de Manila en 1813 cumple con la vieja aspiración filipina de liberalización del comercio.

De Ventura de los Reyes fue también la propuesta de supresión de otro monopolio real, el del tabaco. Esto supuso la entrada de grandes compañías sin que por ello mejorase aparentemente la situación de los cultivadores durante el siglo XIX.

Por lo demás fueron algo más de diez meses los que transcurrieron desde la ceremonia de jura de la Constitución de Cádiz en la catedral de Manila y la derogación de este texto por el rey Fernando VII. Un tiempo que se reveló suficiente para que la minoría ilustrada urbana y las capas rurales hicieran lecturas diferentes de la nueva situación política, desencadenando motines y revueltas en algunos puntos. El texto había concedido a Filipinas el estatus de un grupo de provincias españolas previendo la creación de una figura que aún pervive en la península: la de las diputaciones provinciales. Las dudas sobre el pago de tributos  en Filipinas a la Hacienda de Reino de España e incluso el mantenimiento de la fidelidad al monarca, factores alimentados por la propia fragilidad de la situación política de España alimentaron algaradas que, con distinta intensidad, se mantendrían a lo largo de todo el siglo.

La distancia entre Madrid y Manila fue un factor decisivo. Dos siglos después estamos en un buen momento para que desde Cádiz se tiendan puentes y no solamente con sus vecinos de Bahía sino también con naciones hasta las que hizo llegar su nombre, tal y como lo demuestra la existencia de una Cadiz en la provincia de Negros occidental.

Esta entrada fue publicada en Cadiz 2012.

3 Responses

  1. Ramón dice:

    ¡Viva la Pepa, Viva Filipinas y Viva España¡

  2. Gonzalo dice:

    ¡Buenas!

    Soy descendiente directo de Ventura de los Reyes y estoy muy interesado por su figura, de la que tengo muy pocos detalles. Por no saber, ni sé quiénes fueron sus padres. ¿Tiene alguien más información sobre su ascendencia y su vida? Estaría muy agradecido.

    Entretanto, muchas gracias por la página, es muy interesante.

    Un saludo,

    Gonzalo

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