Filipinas, un país que cuenta con más de 13 millones de trabajadores expatriados y diseminados por el mundo ha actualizado la lista de naciones para los que no se expiden los permisos legales.
Estos son Afganistán, Iraq, Líbano, Jordania, Nigeria y Somalía. Las razones dadas por el Departamento de Asuntos Exteriores (DFA) aluden a la inestabilidad y los cambios rápidos en el nivel de seguridad que pueden darse en zonas cercanas a conflictos.
Algunos trabajadores filipinos en el extranjero (OFW, acrónimo de Overeas Filipino Worker) habían solicitado durante las últimas semanas que se levantaran las restricciónes de Iraq y Afganistán. Sin embargo el portavoz del departamento, J. Eduardo Malaya ha asegurado que estos dos países no cumplen los requerimientos de la ley 8.042 sobre trabajadores expatriados en cuanto a seguridad general.
Las limitaciones referidas a estos dos países complican la continuidad de las relaciones laborales ya cerradas con un número no determinado de Filipinos. Sólo en Afganistán se estima que hay más de 6.000 nacionales ocupados en tareas logísticas y de mantenimiento en instalaciones gestionadas por el ejército de EE UU o por fuerzas de la OTAN. Se desconoce con exactitud cuantos trabajan en Iraq en recintos del ejército norteamericano.
Este país aplica desde el pasado mes de septiembre una ley que prohibe a los empleadores estadounidenses contratar a trabajadores cuyas leyes nacionales no permitan este tipo de relaciones laborales, tal y como ocurre con Filipinas, Iraq y Afganistán. Sin embargo hasta ahora las autoridades de EE UU están respetando la duración de los contratos ya firmados sin que se haya producido una indeseada repatriación en masa de filipinos.








